lunes, 17 de septiembre de 2012

Abuelos.

 Van más allá de ojos llenos de experiencia, de singulares formas de reír, de capacidad de aconsejar debido a su sabiduría adquirida en tantos años de vida y comprensión.

Sentidos con la autoridad de decir que el que no oye consejos no llega a viejo.
Con la piel arrugada pero con el corazón templado de y lleno de amores, desamores, bondad, triunfos y perdidas, perdidas de las cuales se rescata la moraleja, como en las fabulas.
Moralejas que llevaron como consecuencia conocimientos trasmitidos a sus nietos porque quizá cuando eran padres de jóvenes adolescentes (valga la redundancia), no conocían lo que de una forma u otra sus hijos en esa etapa les enseñaron.
Muchos de ellos que no tuvieron el privilegio de estudiar, porque como nos dicen, en su época todo era difícil, radical, arduo y dificultoso; trabajo fuerte desde pequeños mientras las damas se preparaban en la discriminación para atender el hogar.
Intuyen con la mirada y razonan como por obligación. Abuelos, viejos y sabios; aunque con el pasar del tiempo se degradan corporalmente y pasan a sentirse incapaces, nunca pierden la fe de tener un mejor mundo.
Hay persona que dedican su vida y se esmeran para el pasar de cada día, quienes construyeron país se sufran.
Ellos no son vanidosos, saben y entienden que la belleza exterior es un método para atraer y no para conquistar como están acostumbrados. Los abuelos valoraron su vida y son personas con fuerza aun, pero les queda descansar y ser lidiados como consecuencia de una carreara por la vida en la que supieron llegar y mantenerse.

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